El Panteón Taurino

Aprovechando el puente del 20 de noviembre nos fuimos a León y llegamos a comer a uno de los lugares más tradicionales, el Panteón Taurino, un lugar único porque el lugar es redondo como una plaza de toros y todas las mesas son lápidas de granito con nombres de toreros muertos.

Además, todo el techo es una cúpula redonda pintada como el cielo y hay muchas cabezas de toros. Sin duda un lugar diferente que vale la pena conocer.

En lo que respecta a los alimentos, pudimos probar una mariscada que tenía camarón, pulpo, callo y pescado. Estaba buenísimo, con sus chilitos, que le daban muy buen sabor pero no eran tan picantes. Y para cerrar una arrachera con su papa al horno, sus frijoles y ensalada. Sólo dos platos porque son muy abundantes y claro, todo estuvo acompañado por un par de cervezas bien frías. Lástima que no había cerveza de barril.

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