El pasado 7 de junio, Saraís celebró diez años de historia de una manera que se sintió muy fiel a lo que la marca ha sido desde el principio: reuniendo personas, comida e ideas alrededor de una misma mesa.
Lo que comenzó hace una década como la primera marca de cremas de almendra en México, hoy es una marca especializada en untables con superfoods, desarrollados a partir de ingredientes funcionales y sabores innovadores que buscan inspirar nuevas formas de disfrutar la comida. A lo largo de estos años, Saraís ha construido una comunidad que comparte esa misma curiosidad por descubrir sabores distintos, probar cosas nuevas y encontrar creatividad en los pequeños rituales del día a día.




Para celebrar este recorrido, la marca presentó Mercado Saraís en Casa Rosa, Polanco. La idea era sencilla: rendir homenaje a una de las expresiones más auténticas de la cultura mexicana, los mercados y los puestos de comida que forman parte de la vida diaria de la ciudad.
Durante la mañana, distintos vendedores ambulantes reinterpretaron antojitos tradicionales a través del universo de Saraís. Hubo cocos, fruta preparada, pan, esquites, elotes y otros clásicos de la calle intervenidos con algunos de los productos más representativos de la marca, creando combinaciones inesperadas que mezclaban nostalgia, creatividad y mucho sabor.





La inspiración detrás del mercado nació de algo muy cercano a la historia de Saraís: la admiración por quienes construyen proyectos a partir de una idea, una receta o una forma distinta de hacer las cosas. Personas que emprenden todos los días, muchas veces sin grandes estructuras detrás, pero con una enorme capacidad para crear comunidad alrededor de lo que hacen.
Más que una celebración de aniversario, Mercado Saraís fue una forma de reconocer todo lo que ha acompañado a la marca durante estos diez años: las personas, las historias y los sabores que han formado parte del camino. Porque si algo ha definido a Saraís desde el inicio, ha sido esa capacidad de encontrar inspiración en lo cotidiano y convertirla en algo que vale la pena compartir.