Por: Marco Vega
A solo dos días de que ruede el balón y comience la máxima fiesta deportiva del planeta, el ambiente ya se siente a flor de piel en la Ciudad de México. En Fondasmex nos pusimos la camiseta y nos lanzamos a Beluga, el icónico restaurante ubicado en el corazón de la Avenida Presidente Masaryk, para vivir una experiencia culinaria inspirada por completo en la pasión que nos une a todos: el fútbol y el buen comer.

Fieles a su estilo sofisticado, el equipo de Beluga —comandado en mesa por la impecable atención del Capitán Torres— nos demostró cómo se vive la verdadera hospitalidad mexicana cuando se trata de cobijar un gran evento internacional.

El Menú: Un banquete de campeonato
La experiencia comenzó con el pie derecho para abrir el apetito: un clásico Tequila Bandera (con su respectivo limón y sangrita artesanal dibujando nuestros colores), acompañado de una refrescante agua mineral Topo Chico. A partir de ahí, la mesa se convirtió en un desfile de frescura y técnica culinaria:

Ostión al Piquín: Templados a la robata, con mantequilla y ese toque cítrico del jugo de limón con piquín. Súper frescos y con el balance perfecto entre humo y acidez.

Tostada Beluga: Una obra de arte abundante y deliciosa. El mix de mariscos (camarón cocido, crudo y callo macerado) resaltaba muchísimo gracias a un mousse de aguacate sedoso y láminas de rábano sandía que no solo aportaban frescura, sino que la hacían lucir espectacular en la mesa.

El Rey de la Tarde: El Pescado Zarandeado al estilo Nayarita, cocinado a la leña de roble y encino. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es de los mejores de la ciudad. Una carne suave, hidratada con soya y limón, que envolvimos en tortillas de maíz calientes y una salsa espectacular que es tan buena que hasta la tienen en venta.

Las Guarniciones: No fueron actores de reparto. Los Esquites Beluga (con elote tatemado, mayonesa chipotle y un toque crujiente de chips fuego) junto al espectacular Mac and Cheese con cola de langosta y pasta filo, fueron el confort food perfecto para acompañar el pescado.


El Cierre Adictivo: Para el postre, un Pastel de Zanahoria de dos capas con piña, nuez y un betún de vainilla brutal. Acompañado de un café americano bien cargado, resultó ser un postre verdaderamente adictivo.





Mixología con identidad
La barra de Beluga estuvo a la altura del festín, presentando combinaciones de autor con destilados mexicanos e internacionales:
El cóctel Costa Costa fue de los favoritos, gracias a su base de raicilla perfectamente equilibrada con frutos rojos, manzana y arándano. Para los amantes de los perfiles más frescos, el Poseidón destacó con su ginebra Tanqueray, jarabe de albahaca y agua tónica; mientras que tragos emblemáticos como el Aperol y el Tritón mantuvieron la tarde en un nivel de frescura ideal.
La experiencia tricolor
Más allá de los platos, Beluga se lució en los detalles para contagiar a cada invitado con la fiebre del torneo. Nos recibieron con un kit espectacular que incluía una gorra edición especial (con la palabra «México» al frente y el sello de Beluga atrás), pinturas tricolor para el rostro y manitas aplaudidoras. Una forma genial, creativa y elegante de calentar motores de cara al debut de nuestra selección.
Si estás buscando el spot definitivo en la CDMX para disfrutar de los partidos, un servicio de primer nivel y la mejor cocina de mar de la capital, Beluga ya tiene la mesa lista. ¡Nos vemos en Polanco!
📍 Ubicación: Av. Presidente Masaryk 120, Polanco, CDMX.