La Buena Barra: Mantener el trono en Polanco a ritmo de fútbol, alta coctelería y Wagyu ⚽🥩🔥


Hay lugares a los que uno siempre regresa cuando quiere ir a la segura, y La Buena Barra en Polanco está consolidado, sin duda, dentro de nuestro top 3 de restaurantes favoritos.



Ni la lluvia nos impidió volver a comprobar por qué su terraza sigue siendo el epicentro del buen ambiente en la Ciudad de México, especialmente ahora que la fiebre del Mundial se respira en cada rincón.

Desde que entras, la atmósfera te atrapa: toda la orilla de la terraza está decorada con las banderas de los equipos del mundo, mientras que al centro presiden con orgullo las banderas de los tres países anfitriones. Con pantallas por todos lados para no perder detalle de los partidos, el lugar estaba a reventar; sin embargo, la atención se mantiene impecable. El personal jamás te descuida un segundo, un sello de la casa que se agradece enormemente.



El arranque: Detalles que marcan la diferencia

Como ya es una bonita tradición, la experiencia comienza con una reconfortante tacita de sopa del día como cortesía, ideal para abrir el apetito junto a una refrescante agua mineral de casa Agua de Piedra.



Pero veníamos listos para explorar su famosa coctelería de autor, y vaya que se lucieron. Arrancamos con el icónico Vikingo, ese trago de tintes indomables servido en un cuerno auténtico que ya es un emblema del lugar. Probamos varias creaciones más, pero las palmas de la tarde se las llevaron dos joyas visuales y de sabor: el potente Mother Fu🤭er y la espectacular Matruska, un cóctel que te sirven literalmente dentro de una muñeca matrushka y que ahúman en tu mesa antes de destaparla. Un verdadero show que entra por los ojos.



Los tiempos obligados: De la jaiba al Wagyu


Para los primeros tiempos, abrimos con el que para nosotros es #Elinfaltable de la vida: el taco de jaiba desnuda (suave), El famoso taco de jaiba desnuda siempre despierta curiosidad, pero su nombre tiene una explicación fascinante que va más allá de la cocina. Todo se debe a la ecdisis, el proceso natural de muda en el que estos crustáceos se deshacen de su rígido esqueleto externo para poder seguir creciendo.



Al quedarse sin su armadura habitual, la nueva piel de la jaiba es extremadamente blanda y delgada, casi como celofán; de ahí que popularmente se le conozca como jaiba «desnuda». Capturar al ingrediente en este breve momento de vulnerabilidad permite cocinarlo completo: al pasarlo por el sartén o la freidora, se logra un bocado donde no se desperdicia nada, logrando un contraste perfecto entre lo crujiente y la delicadeza de la jaiba con esa textura crujiente perfecta que nunca defrauda, seguido de un soberbio taco de rib eye envuelto en una generosa costra de queso.



La verdadera artillería pesada llegó con los platos fuertes:

La Hamburguesa de Wagyu y Foie: Una pieza espectacular con 230 gramos de carne Wagyu ultra jugosa, foie gras, cebolla caramelizada, queso fundido y papas trufadas a un lado. Cada mordida es un derroche de jugosidad.



Y las costillas Rib Eye: Una joya del menú. Son 800 gramos de Rib Eye sabor norestense en su máxima expresión, acompañadas de sus clásicos esquites que son garantía aquí en La Buena Barra.



El cierre clásico

Para terminar una tarde redonda, no podíamos irnos sin el postre insignia de la casa: sus ya clásicos churros, crujientes por fuera, suaves por dentro y perfectos para sopearse en sus salsas, acompañados de un buen café americano bien cargado.



La Buena Barra no solo es un lugar para ir a comer de forma extraordinaria; es el sitio donde el producto premium, la espectacularidad en mesa y la pasión por el fútbol se juntan para armar la mejor sobremesa de Polanco.

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